Darwin nunca
dijo que viniéramos del mono, sino que somos monos. De los chimpancés nos
diferenciamos genéticamente en un 1%. Además, el código genético es universal
para todas las especies. Somos africanos. Salimos de África fruto de una
expansión, no como una migración. Mejor preocuparnos de la naturaleza que de ser
inmortales. El juego de la vida es convertir la energía en hijos. Funcionamos
como tribus: con cooperación interna (como corderos) y con violencia para los
de fuera del grupo (como lobos). La bandera, la representación mayor del
tribalismo, es un trapo de colores. La evolución está basada en la cooperación,
no en la competición.
Vivir
eternamente cambiando de soporte es una cuestión de ingeniería. Es aterrador
tanto si estamos solos en el universo como si no lo estamos. Somos mejores
aprendiendo colectivamente. La IA (Inteligencia Artificial) no necesita cuerpo
humano. La AGI (Inteligencia Artificial General) es tanto una meta científica como
un desafío geopolítico. Consideramos creativo lo que no entendemos. La singularidad
se dará cuando la IA sea más inteligente que el ser humano, que ya no será necesario.
Las estrellas son el origen de la vida orgánica (del carbono y del ser humano) y
de la inorgánica (del silicio y de los chips). Lo importante para vivir: predecir,
tener iniciativa (agencia) y subsistir. No dejemos de hacernos preguntas.
Acostumbro a
leer varios libros a la vez y en época vacacional con más profusión. Los
párrafos anteriores corresponden a dos libros que me han resultado sorprendentes,
porque el enfoque de ambos es filosófico sin dejar de ser científico y además
me resultan complementarios. El primero de ellos, “La respuesta” de Juan Luis Arsuaga,
creía que trataría, dado el autor, sobre todo, del pasado del ser humano y el
otro “Vita” de Xabi Uribe-Etxebarria pensaba, a pesar del título,
que versaría, dado también el autor, sobre todo de la IA (Inteligencia
Artificial); pues bien, considero que el primero, es un intento de contestar a
la pregunta de ¿por qué estamos aquí? y el segundo, una reflexión sobre la vida,
su creación, su desarrollo, sus múltiples manifestaciones, su transformación,….
Los dos
párrafos primeros son, por tanto, ideas entresacadas de la lectura de esos dos
libros. Son dos grupos de diez frases cada uno, cuyo desarrollo daría para un
artículo particular para cada frase. El primer párrafo de reflexiones
corresponde al libro de Arsuaga, que como paleontólogo nos confiesa estar tan
preocupado, y entiendo que, ocupado, con los huesos de los muertos como con la
vida de los vivos y el segundo al libro de Uribe-Etxebarria, que manifiesta su
inmenso cariño y aprecio por el legado intelectual que ha recibido de su aita
Gregorio, lo que no me extraña nada, ya que me consta su curiosidad renacentista.
También
aparecen otros comentarios jugosos. El problema para la conexión de las civilizaciones
interestelares seria su no coincidencia temporal, ya que, por ejemplo, el viaje
a Andromeda sería posible a la velocidad de la luz, pero la contrariedad surgiría
al volver, ya que el tiempo no habría pasado de la misma forma. La Inteligencia
Avanzada no es condición para la vida, pero puede permitir la vida mental. El
precursor de la IA fue un bilbaíno de adopción, Leopoldo Torres, aunque su
creador seria John McCarthy en 1956. Somos la especie cocinera y socializamos
por conveniencia.
Como aportación
propia al hilo de las reflexiones anteriores diría, que nos convendría ser más humildes,
tanto porque como terrícolas no somos más que un grano de arena en un universo
infinito y como humanos no somos más que unos primates pretendidamente
ilustrados. Que, aunque nos gusta formar tribus y marcar territorio, solo hemos
prosperado como especie cuando hemos colaborado. Que las banderas y las
fronteras son inventos para buscando el enemigo externo y/o la cohesión
interna, considerarnos diferentes. Que los que se preocupan por la inmortalidad
propia es porque no les interesa la vida ajena ni la naturaleza. Que más nos
vale seguir ejercitando el sentido común y el pensamiento crítico, es decir, la
Inteligencia Humana. Que la vida solo tiene sentido en compañía y con
esperanza. Que no dejemos de cuestionarnos quienes somos y a dónde vamos. Que
no dejemos de tener dudas. Que seamos siempre curiosos. Que tengamos un
propósito para dar sentido a la existencia.
Gracias a Arsuaga,
que se autodefine “viejo de la tribu” como a Uribe-Etxebarria al que vemos como
“joven tecnólogo”, con la ciencia - que es la que se pregunta el cómo-, y la filosofía
-que es la que se pregunta el por qué-, podemos contestar a la pregunta del
título del artículo diciendo que la vida tiene todo el sentido -no esperemos
que nadie nos lo descubra-, que seamos capaces de darle nosotros.
Mikel
Etxebarria Dobaran
Economista, escritor y humanista.
Publicado el 9 de septiembre de 2026 en DEIA.
https://www.deia.eus/opinion/columnistas/2026/09/09/sentido-vida-11519644.html





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